En las últimas jornadas, comenzaron a circular versiones en torno a un posible incremento de las tarifas en el servicio de transporte alternativo que sería autorizado por Concejo Deliberante y el municipio capitalino. En tal sentido, trabajadores del volante alertaron que el incremento, que rondaría el 30 % constituiría un duro golpe para el sector en un momento en el que se registra una fuerte caída de la actividad debido a la baja demanda por parte de los usuarios. A partir de ello, solicitan a la comuna medidas de alivio frente a la presión tributaria impuesta en los últimos años y una flexibilización en los controles sobre el sector.
En los últimos años, el municipio capitalino a través del parlamento comunal ha definido numerosos incrementos de tarifas en los diferentes sistemas de transporte de la ciudad. A los reiterados ajustes de tarifas de colectivos, se suman las subas en los cuadros tarifarios del transporte alternativo (taxis compartidos y amarillos). Frente a una nueva actualización de tarifas, trabajadores del volante expresaron su preocupación y malestar, y a la vez, salieron a demandar instancias de diálogo con las autoridades municipales.
Algunos de los choferes consultados, afirman que una nueva suba de tarifas provocaría una caída mayor de la demanda dado que en la coyuntura muchos usuarios no pueden afrontar los costos de los actuales cuadros tarifarios. Recordaron que tras los anteriores incrementos de tarifas se contrajo la actividad a niveles no registrados con anterioridad. Dicha situación se agravó a medida que proliferaron los servicios vía plataformas que tienen tarifas muy inferiores al servicio alternativo.
“No podemos incrementar las tarifas ya que la gente todavía no se amolda a la última suba registrada en el mes de marzo, y si ahora se aumentan las tarifas no sería bueno ni para los pasajeros ni para los choferes”, manifestó uno de los choferes de taxi amarillo. Al mismo tiempo, señaló que los costos de mantenimiento o reparación de las unidades incrementaron exponencialmente en los últimos meses por lo que el margen de ganancia luego de una jornada laboral es ínfimo.
A ello se suma, la menor cantidad de viajes que realizan durante una jornada. Sobre el particular, advirtieron que “hay una menor cantidad de pasajeros, por los costos y por la mayor presencia de unidades no habilitadas pero que realizan viajes por Uber o DIDI”. “Ahora tenemos que hacer más horas de viaje para tener la misma recaudación”, acotó otro de los taxistas quien se mostró preocupado frente a la caída de ingresos tanto para cubrir los costos de alquiler de las unidades como para afrontar los gastos de sus grupos familiares.
Independientemente del factor tarifario, los trabajadores del volante pusieron sobre el tapete la elevada carga impositiva que definió la comuna desde hace algunos años. Por ello, demandan una reducción de “impuestos” y eliminación progresiva de la burocracia para los trámites que deben afrontar los taxistas.
A partir de la situación expuesta por los trabajadores, desde un sector de taxis se solicita ámbitos de diálogo con las autoridades municipales para definir mecanismos que alivien la situación tributaria y las obligaciones a las que se ven sometidos los choferes. Asimismo, reiteraron su rechazo a cualquier incremento de tarifas en un momento de crisis económica que golpea tanto a los choferes como a los usuarios de la capital. Finalmente, no descartaron medidas de acción directa en procura de llamar la atención de las autoridades municipales.
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